Diario de una aventura en los Annapurnas V – Gracias a tod@s

Trekking Annapurnas - Ojos Pirenaicos (4)

Esto es Annapurnas!

Últimos apuntes de nuestro diario de viaje durante el trekking de los Annapurnas, todo lo demñas, que no es poco, se queda en nuestra memoria y lo bebe nuestra experiencia. Gracias amig@s, por darnos la oportunidad a Jaime y a mi de hacer realidad este sueño. Es un tópico, pero sin vuestra confianza depositada esto no hubiese sido posible, y muchos menos con tan buenas sensaciones.

Y como sabeis, nuestra relación con Nepal  no ha echo más que comenzar…

Namaste!

Dabid

Día 12 – Gasha (Dabid)

“Vale vale…todo vale! “Hacemos frente al ruido del Kali Gandhaki y llegamos,!

Cerca de este final  todo esta iniciandose, en este país que nos ha acogido con la belleza y el silencio de un rincón escondido. Queda lejos el ruido y bullicio de Kathmandu y a tan solo unos centenares de kilómetros que nos separan de nuestro circulo de emociones y el pasar y soñar de las cosas. Así ha sido nuestra aventura, coloreando el sol que nos ha acompañado cada día nos levantamos felices y agradecidos por la máxima de que las casualidades no existen.

Trekking Annapurnas - Ojos Pirenaicos (1)

Jaime nos enseño a entender el Himalaya a lo largo de esta preciosa experiencia

Los desniveles de nuestro viaje se resumen en las temperaturas de las tierras y gentes que hemos ido conociendo. El Himalaya se levanta imponente como si de un castillo de emociones se tratase, sin ocultarse ni amedrentarse por el fluir de las gentes en sus angostos cañones moldeados por el rugir de las entrañas de nuestro planeta.
Cada rincón de estos valles es necesario para la savia de la vida, para los quehaceres diarios y para la lección de humildad y progreso que muchos de nosotros venimos buscando aquí…. Sin darnos cuenta. Además, las gentes de las montañas emergen su gratitud como el decorado de sus perfiles helados, aristas, agujas y montañas que desafían a toda ley de gravedad inventada.

Vuelvo a Nepal un año después. Vuelvo con motivaciones renovadas y distintas, pero vuelvo con la misma magia con la que abandoné la última vez el ajetreo humano del Valle de Kathmandu. Sigo los pasos de la última vez, pero con algo en común: vuelvo a compartir amistad y complicidad con todos vosotros, que habéis hecho este sueño realidad. Por otro lado, vuelvo a las gentes y no a la montaña, y de ello tampoco he sido consciente.

El Himalaya es simplicidad contrastada de miradas, es una gran cocina ….

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