MONT BLANC EXPRESS-Ruta de los tres Cuatromiles…

En el mundo de hielo
Cumpleaños feliz!!, sorpresas y visitas, merienda y mucho cariño. Recojo y cargo los trastos en la furgoneta, cuerdas, cacharros, crampones, piolets, buen saco, tienda de campaña, Jorge me espera y nos vamos de nuevo al invierno durante un par de días…
La noche pasa entre el volante del coche, cafés, algún cigarrillo, música de todas partes, anécdotas, historias, chistes, nos desnudamos y nos aprendemos, repasamos la idea de llegar hasta Chamonix, pero se hace tarde, es mejor descansar, y nos espera una idílica área de descanso donde cogemos fuerzas para el día siguiente. Con la espalda tocada de nuevo llegamos a Chamonix, 15 horas… ni más ni menos, entre atascos y confusiones miramos al cielo, saboramos el atardecer de este pueblo turístico, pero no vemos las cumbres blancas, sigue el mal tiempo, dónde aquí llueve…arriba nieva.
Nuestro campo base

Grietas

Laberintos con historia
Nos tomamos las cosas con humor, parece ser que hace 15 días que nadie intenta subir al Monte Blanco, la montaña se carga de nieve y de incertidumbre, las tardes se nublan y los alpinistas andan desorientados por las calles de Chamonix. Comer y beber, mucho, todo, preparar mochilas para al menos tres días en caso de un cambio de tiempo. Asi son los Alpes, si el tiempo quiere casi puedes hacer de todo, pero si este no está por la labor solo queda aburrirse en la monotonía del valle.
El pronóstico y la incertidumbre cambian, salimos de mi cansada furgoneta y brilla el sol, descalzos miramos para arriba y vemos las cumbres de algodón, la montaña invernal, tapizada de polvo blanco, atractiva y reluciente. Nos vamos para arriba…
Vecinos

Unidos
El valle Blanco está en  Stand-by, la gente se anima a subir, pero en este primer día de buen tiempo es una gozada estar arriba. Montamos tienda, ordenamos nuestras mochilas, comemos, miramos acá y allá, nos sacamos fotos, bebemos y derretimos agua, nos encordamos, subimos hasta la Punta Lanchenal, hablamos con estos y con aquellos, dejamos fluir el día entre nuestros pasos en la nieve, entre las sombras de estos gigantescos montes que tanto y tanto nos podrían contar. Estamos en los Alpes, cordillera que vió nacer el Alpinismo, y sobretodo el lugar donde creció el sentimiento y pasión por descubirir y buscar la aventura, tan cercana y tan distante de muchos de los “alpinistas” y “pirineistas” de hoy en día. Observo, escucho, aprendo … Hoy dormimos pronto, hidratamos bien y dejamos una infusión preparada para dentro de un rato, si la cosa no se tuerce a las 12:30 de la noche saldremos hacia el Monte Blanco.
Atardece

Jorasses y Cervino

Ya lo vemos…
Entre pereza y descanso suena el despertador, nos abrigamos y revolvemos el montón de trastos que necesitamos para hoy. Me asomo a la puerta de casa, las estrellas casi reflejadas en el plato glaciar se quieren meter a la tienda, pero a sacarnos a Jorge y a mi del saco, a animarnos a pasar un día intenso, un día que ellas mismas grabarán en la memoria. Al poco rato estamos sobre la nieve, luchando contra el primer cuatromil que debemos sobrepasar, el Mont Blanc de Tacul. Arriba la noche estrellada se entretiene escuchando el rugir de los crampones encajando con las trazas heladas. Unidos, abrigados y moviendonos sin parar, tomamos un sorbo de sopa socarrada pero calentita, que nos abriga más, nos empuja y  nos anima a seguir paso tras paso la huella de nuestros frontales. 
Comienza a amanecer, el sol juega con nosotros, parece que también el se ha puesto el despertador para estar pendiente y dispuesto a la hora señalada. Llega el tramo más complejo de la ascensión por esta ruta menos transitada. Nos ilumina y nos calienta los dedos, ellos lo agradecen. Escalamos un poquito entre el hielo y la roca,  montamos dos reuniones y hacemos las cosas bien, nos pelemaos con setenta metros de pared casi vertical que dan entrada al Mont Maudit, y al salir, el Mont Blanc nos saluda, nos da la bienvenida a sus faldas, aun os queda mucho chicos, pero parece que hoy nos va  adejar acercarnos…
Mont Maudit

Col de la Brenva

Jugando
Tocando el cielo

Camino de un sueño
Tras la Brenva, el Muro de la Coté, las piedras rojas y el último gran esfuerzo hasta la cumbre… Jorge, buen montañero y mejor persona, sube como un toro, os miramos, nos preguntamos, siempre al loro del otro extremo de la cuerda, hoy vamos a compartir esta sensación juntos. Estamos en el techo de Europa. Soltamos nuestras cuerdas por unos momentos, paseamos por el lomo de la ballena que se esconde bajo esta gran montaña, acunada entre hielos y miles y miles de historia,  repaso toda aquella literatura de este lugar, me engancho al romanticimo del siglo pasado, al valor y la aventura real de aquellos mismos que también han disfrutado de este panorama. Al fondo vemos Chamonix, sigue amaneciendo 3800 metros más abajo. Pienso en la calidez del valle, la gente desperezandose mientras se quita el pijama y sale a la calle con sandalias y pantalón corto. Es precioso. Ya hemos subido al  Mont Blanc, que es a lo que veníamos, ahora nos planteamos el más importante: Bajar.
Cumbre
Arista cimera
Peuterey

Brenva y Agujas Rojas

Formas
Y entre el pasar de las horas, poco a poco vamos descendiende, rapelamos, nos dejamos arrastrar por la nieve más húmeda, volvemos a ver los paisajes que encubría la noche y tras 15 horas de actividad volvemos a nuestra casa de nylon. Que placer!!, bebemos de nuevo, comemos en cantidad y volvemos a beber. En el atardecer compartimos impresiones, miramos hacia arriba y de nuevo volvemos a beber. 
Casi doce horas dormimos en altura del tirón, cansados y con algo de mal de altura, la mañana se sigue presentando soleada pero nosotros hacemos mochilas y volvemos al veranito de Agosto…
Chamonix de nuevo, un kebab, una familia de Sevilla, un japonés con una cámara de fotos enorme, un trenecito de colores, una tienda de recuerdos, gente gritando, objetivos que buscan la cima del Mont Blanc, coches… quiero huir de aquí…. y esta vez solo fueron doce horas de furgoneta….
Una experiencia inolvidable, convivida y encordada con el señor Jorge, que casi no le cabe el corazón en el pecho….
Neblinas fotogénicas

Camino de un cuento

Encordados

Los tres montes

Arista del Aguille du Midi

Funambulismo

Entre un decorado de mil historias…

Grand Combin y Cervino

Con las mochilas preparadas!

Empezamos el dia??

Borau- Mont Blanc

Pasajes divertidos

Nuestra casa

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5 Respuestas

  1. borjeta dice:

    Por cierto… Vaya fotazas!! increible.

  2. javi yera dice:

    Bonito,bonito!!!!!!…….,que bien que os respetó el tiempo,cosa no poco importante…….saludos!!!!.

  3. Luis dice:

    Vaya chulada. Hice la misma actividad hace 15 años, también para estas fecha y me encantó. Recuerdo la cima del Mont Maudit, ya de bajada del Mont Blanc como algo espectacular. Con lo de las fotos hay que ver como lo cuentas. Tienes muy buen ojo, muy bueno.

  4. ojospirenaicos dice:

    Hola?

  1. 21 abril, 2015

    […] Alpes; un lugar mágico. El Mont Blanc, una montaña en […]

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