Pitón Von Martin y Arista de los Geodésicos al Pico Palas…

La niebla nos recibe
 ´El alpinista es quién conduce su cuerpo allá dónde un día sus ojos lo soñaron´
Gaston Rébuffat
 El señor Luis en es un crack. Él tenia ganas de repetir esta actividad de tres días, es un ocho perfecto y hermoso que se dibuja sobre el Pico Palas y el Arriel,  cabalgando hacia el cielo y hacia el suelo por cuatro de sus aristas. Por mi parte tenía ganas y ansiedad de salir de nuevo. De conversar con el señor Luis, de volver a la cumbre del Palas y recordar así otros momentos de mi existencia, de intentar el Pico Arriel, y si es por esa Arista que tanto disfrutamos en el horizonte mejor que mejor. Ya tenía ganas…
Una tarde magnífica de luz…

El pitón nos saluda y se descubre

De vuelta al estilo rústico
Palas humeante

 La tarde es de colores, de niebla y de motivos para ocultarse. El Palas se destapa y se vuelve a esconder. Es como un niño  muy humano, que siempre encuentra un motivo para volver a nuestros ojos. Cerveza, paisaje, conversación y reflexión….así pasa la tarde. hemos echo alguna trampa para ellegar hasta aquí, así que precisamente por eso, tambiñen debemos de celebrarlo. De Luis aprendo y me dejo llevar, aunque mañana la montaña decidirá quien abre el largo duro…

Amanece en el circo de Arremoulit

Madrugadores
Refugio de Arremoulit

Telera en el escaparate
 Madrugamos y comenzamos a andar, entreteniendonos con la luz y el panorama. Menudos lastres que llevamos colgando del pecho, algo incómodos para escalar, pero sin los cuales tampoco sería lo mismo el serpenteo pirenaico este que tanto nos gusta. Entre reuniones y sonrisas vamos ganando metros a la pared, hasta que Luis se trabaja el diedro problemático que ya nos saca de la vertical para disfrutar de un paseo de nubes mientras vamos saboreando la cumbre del Palas, unos cientos de metros más arriba. Allí tenemos compañía, sobretodo francesa, demostrandonos que la montaña, por supuesto,  es para todas las edades.
Frio en las manos
Lurien y Pico de Artouste
 La bajada nos la planteamos con delicada concentración por la arista de los Geodésicos, que la disfrutamos como niño, trepando y desptrepando hasta llegar a las zonas más amplias, bordeando la cara Norte de esta montaña, que aún alberga algún nevero después de este verano tan caluroso…
Y saltando entre bloques llegamos a la paz del refugio, al murmuro francés y a las latas de cerveza fría. Untamos los pies en la gélida agua de los ibones de Arremoulit. Miramos hacia arriba….y volvemos a recordar que cualquier pared es buen motivo para el vuelo y la aventura….
Muchas gracias Luis, por plantearme esta actividad tan clásica….mañana más, que nos vamos al Arriel, a completar este ocho tan bonito.
Vacio y soledad

Caminando en la arista

La estética de la aventura
Sombras de la tarde

Rincones de magia

Punta Escarra, Collarada y la Arista Este del Arriel


Suavidad granítica

Y al descanso de casa…

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